Hoy quiero reflexionar sobre el tema tan manido de la competición y la formación en el fútbol base. Siempre hay defensores de uno u otro camino y de la mezcla de ambos pero yo lo que voy a hacer es intentar disertar cada una de las dos cosas.
En la actualidad,el fútbol base nada tiene que ver con el de hace unos años.Desde pasando por la edad,que hoy existe la categoría Iniciación o Bebé que la forman niños con 4 o 5 años,hasta la preparación de los técnicos o el material deportivo.
Imaginemos un niño con 5 años que se suma a un club en la categoría de Iniciación. Si resulta que da con un entrenador resultadista o que antepone los resultados a la formación poniendo como excusa la competición,y que además a veces puede sufrir presión por parte de sus padres por ganar,tenemos a un pequeño deportista que desde los 5 años su "formador" ya le está exigiendo un resultado sin importarle la mayoría de las veces el aprendizaje o lo que es peor si ese jugador ha disfrutado mientras practica deporte.
Ese niño,va subiendo categorías acostumbrándose a "tener" que ganar partido tras partido de liga pero además a tener que ganar incluso lo que ahora se denomina "mundialitos" que no es más que competiciones normalmente en días libres con ánimo recaudatorio para los clubs que lo organizan.
Con 15 años tenemos a ese niño en categoría Cadetes.Para mi esa edad puede resultar crucial.
Primero por los estudios,porque a esa edad se está en el instituto y tiene que recibir y absorber la formación preuniversitaria y ya vienen desde pequeños presionados también por sacar siempre las mejores notas.
Segundo a nivel social,porque ya empieza a salir más a menudo,recogerse más tarde,conocer nuevas compañías y está en una etapa más rebelde y de más experimentación.
Tercero futbolística,porque para mi es ahí donde tiene que dar un salto de calidad si quiere tener una buena proyección deportiva más adelante.
Nos encontramos con una persona que va a ser más exigido en sus estudios,que va a tener que lidiar con una fase complicada de la adolescencia y encima que lleva 10 años compitiendo a fútbol y para ellos a nivel máximo.¿Estará sobreexplotado de competir?¿Tenderán esos jóvenes a aparcar la competición?
A veces tanto formadores como padres olvidamos que los niños necesitan más diversión que competición.No conozco a ningún niño pequeño que no quiera ganar. Llevamos en nuestros genes la competición,es parte de la supervivencia al igual que ser egoístas.
Necesitamos más que nos enseñen a compartir que a competir,que nos enseñen a ser solidarios a ser egoístas,que nos aprendan a ser compasivos que a ser despiadados.
En definitiva Valores antes que Resultados.
Un saludo